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Biografía

Una vida forjada en acero y arte

Soy Vicente Romea Ramon, escultor. Nací en Sabadell (Barcelona) en 1973 y actualmente vivo y trabajo en Piera. Mi trayectoria vital y artística está marcada por una infancia y adolescencia complejas que, lejos de limitarme, me condujeron al descubrimiento de mi verdadera vocación: el trabajo con el metal como lenguaje creativo y medio de expresión personal.

 

En 1998, con tan solo 25 años, fundé mi propio taller dedicado a la transformación metálica. Durante esta etapa colaboré con arquitectos, interioristas, aparejadores y paisajistas, llegando a dirigir un equipo de hasta seis personas. Realicé numerosos proyectos singulares, entre ellos la fabricación de una cabeza de locomotora a escala como emblema del centro comercial La Maquinista de Barcelona, así como participaciones en eventos de referencia como Casa Decor en Hogares Mundet, la presentación del Renault Laguna en el Hotel Juan Carlos I y proyectos promocionales para marcas como Bacardí.

 

Mientras trabajaba para terceros, desarrollé de manera autodidacta mi faceta artística en mi pequeño estudio y taller, comenzando a crear piezas únicas en hierro al carbono y acero cortén, dando forma a un lenguaje escultórico propio, directo y honesto. En mis últimas piezas, mi obra ha dado un salto cualitativo tanto a nivel técnico como conceptual, profundizando en el discurso artístico y en la capacidad expresiva del metal.

Cada pieza es un acto íntimo y honesto, concebido para hablar por sí mismo y encontrarse con quien la observa.

Obra y lenguaje artístico

 

A lo largo de los años he creado esculturas cargadas de fuerza simbólica y emocional, dotándolas de una expresividad y una potencia que no dejan indiferente.

En una etapa más reciente, mi trabajo se ha focalizado especialmente en la figura humana como territorio emocional. He realizado varios bustos en los que me adentro en la expresión, la identidad y la fragilidad del ser humano, utilizando principalmente el acero inoxidable para generar contrastes entre la dureza del material y una sensibilidad extrema y silenciosa.

Mi obra no responde a una búsqueda estética vacía, sino a la necesidad de canalizar a través del arte mi propio sentir. Cada escultura nace de una emoción, una vivencia o una reflexión, y está concebida para que cada pieza hable por sí misma, estableciendo un diálogo directo con quien la observa.

Compromiso y presente

 

El compromiso social y humano está presente de forma natural en mi trabajo. Obras públicas como Las Brujas, instalada de forma permanente en Centelles, reflejan valores como la inclusión, la diversidad y el respeto a las diferencias, integrando el mensaje en la propia narrativa visual de la pieza.

 

Actualmente continúo desarrollando proyectos escultóricos tanto para espacios públicos como privados, profundizando en la figura humana y en el potencial expresivo del metal como medio para transmitir emoción, conciencia y humanidad.